Liliana González, experta en problemática educacional diserto el sábado 17 de septiembre en el Teatro Real acerca de los problemas que aquejan a las escuelas actuales.
Por Florencia Bacigalupi
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| Lic. Liliana Gonzalez |
Poco a poco se llena la sala principal del teatro con un público que desde el vamos se muestra interesado por lo que González tiene para decir. Y no es para menos, la charla se titula “Del malestar al bien-estar docente”, y en ella se plantean cuestiones que son de intensa actualidad: desinterés, apatía, discriminación, incertidumbre ante un futuro no muy claro y por supuesto, violencia. Viejos males que asolan a la escuela desde el siglo pasado, y que a comienzos de la segunda década del siglo XXI no encuentran solución.
González comienza la charla y plantea la premisa que dejara a todos pensando, ¿“De quien es la culpa en la escuela”? por que como todo en la vida, “los responsables no son solo los chicos que no quieren estudiar, las culpas son repartidas”. Porque es cierto que el desinterés de los alumnos es general, pero “¿Qué hacen los docentes para interesarlos? ¿Qué herramientas posee el maestro que frente a sus alumnos se siente inhibido e incapacitado de poder manejar un curso? ¿Cómo lograr que los chicos se identifiquen con los contenidos escolares?”. Lo más fácil es caer en el estigma y la generalización barata, “los chicos son vagos”, pero como nos dice ella, “nadie nace vago, nosotros como adultos al juzgarlos desde nuestra perspectivas los vemos como vagos, por lo tanto los convertimos automáticamente en vagos”.
Ante esto las reacciones de los asistentes son variadas, están los que asienten cada una de las palabras de la disertante. También se ven caras serias que absorben cada detalle de la charla, anotando minuciosamente en sus cuadernos y blocks de notas. Todos escuchan, analizan y piensan, absorbiendo las palabras de la Licenciada, sonriendo ante sus chistes y escuchando atentamente las anécdotas que usa para ilustrar lo que nos cuenta.
Han pasado ya dos horas, la Lic. González desde el escenario del Real nos dice que a pesar de todo las cosas no están perdidas, que la tarea del docente es más importante que nunca, ya “que para bien o para mal, el docente deja una huella en sus alumnos” y que “los chicos piden, necesitan que los profesores y maestros sean ante todo creíbles, coherentes”. Coherencia y credibilidad dos cosas que no se observan en las aulas.
El aplauso es cerrado, la gente abandona el lugar lentamente, charlando y comentando los aspectos más relevantes de la disertación de Liliana González. Una vez más la Feria del Libro nos sorprende con propuestas que gratifican y educan.

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