por Gabriela Sitto
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| "Corina y el pistolero" de Luciano Saracino |
Los lectores argentinos estamos más o menos familiarizados con el género, o la disciplina, mejor decir, de la historieta o la tira de humor gráfico; ya sea porque seamos apasionados de las viñetas, o porque tengamos la costumbre de leer en los diarios la página de humor, o porque hayamos leído y disfrutado de algún clásico en nuestra infancia o adolescencia: Patoruzú, Mafalda, Inodoro Pereyra, El Eternauta, clásicos de clásicos que forman parte del imaginario colectivo nacional. Grandes autores, guionistas e ilustradores, grandes obras, personajes inolvidables, creaciones de una originalidad sin precedentes. El ámbito de la historieta argentina se viene desarrollando y creciendo desde hace ya varias décadas: desde las caricaturas de humor político de los años 30, pasando por la masiva popularidad de ciertas publicaciones en los años 50, hacia la consagración de grandes autores en los 80 y 90; la historieta argentina atravesó espacios diversos de la vida social y etapas variadas de creación. Hoy en día algunos hablan de la nueva historieta, del fin de la historieta clásica de aventuras, del acercamiento al mundo literario y a la experimentación artística y, de unos cuantos factores más, que configuran un panorama fresco y prometedor para la historieta argentina. Otros prefieren considerarse herederos de una tradición y artistas de su época. Lo que realmente importa es que parece que el ámbito de la historieta se amplió hacia un público más diverso que demanda y consume nuevas experiencias en este terreno artístico.
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| "Libro ordinario" de Gustavo Sala |
A la par de la labor de los artistas, lo que llamamos “la historieta argentina” es también el trabajo de unos cuantos editores, que, frente a toda adversidad, se encargaron y se encargan de difundir obras de una disciplina, a menudo ignorada por la crítica (oficial) y el mercado (competitivo). Desde Córdoba, la editorial independiente Llantodemudo trabaja desde hace 17 años para que la obra de historietistas, escritores y músicos cordobeses y del país se publique y se difunda. Es por eso que, en la Feria del Libro Córdoba de este año, y en el marco del Viñetazo, el sábado 17 de septiembre se llevo a cabo una charla a cargo de Diego Cortés, uno de los fundadores de Llantodemudo, que se proponía debatir el cómo y el porqué editar historieta nacional desde Córdoba, y que convocó a reconocidos historietistas del país y a talentosos artistas locales, entre ellos, Gustavo Sala, Diego Parés, Luciano Saracino, Kwainchang Kráneo, Lucas Aguirre (autor de la ilustración de la Feria) y Nacha Vollenweider.
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| "Doble V" de Aguirre y Bevaqua |
En la charla, que se dio en un clima muy relajado y casi íntimo, los autores debatieron y nos aclararon un poco el panorama de la historieta: cuáles son sus motivaciones a la hora de trabajar, cuál es la función social del humor y el papel de la historieta en la Argentina y, una cuestión escencial: ¿de qué vive el historietista argentino?
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"Ruta 22" de Von Sprecher
y Vollenweider |
No llama la atención escuchar, en boca de los autores presentes en la charla, los elogios para Llantodemudo, que se ha ganado el prestigio de ser una de las pocas editoriales que respeta, por sobre todas las cosas, el trabajo y (en la medida en que se pueda) los caprichos de los autores; porque la charla es una excusa también, para presentar los libros de los autores presentes, publicados con la editorial cordobesa. Parés resalta la idea de permanencia de Llantodemudo, y recupera y nos recuerda la revista Hortensia, una de las pocas publicaciones cordobesas de humor que logró mantenerse vigente y subsistir en una época donde sólo parecían posibles aceptar las censuras o persistir en la clandestinidad. Entonces, los autores y el público presentes nos hacemos un espacio para reflexionar sobre el humor y su función social: para Parés el humor es casi catártico, “me río para no llorar”, dice; y es que muchas veces el chiste funciona como espacio liberador, descomprime las tensiones sociales y nos distiende; otras veces también el humor es la única manera posible de decir cosas que de otra forma sonarían violentas. Los chistes de Sala, que rozan lo perverso y lo escatológico, las ilustraciones políticas de Parés en la revista Barcelona, son ejemplos de esto. Sin embargo, Sala se jacta de su total desinterés por expresar algún sentido: “mi humor es como una venganza ridícula o idiota para sacarme la leche por algo que me molesta cotidianamente”, comenta entre risas.
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| "Correrías de el Sr. y la Sra. Rispo de Diego Parés |
La historieta es un espacio que se arma y se desarma según el gusto de autores y lectores, pero en Argentina particularmente, proliferan obras que se inspiran en sucesos políticos o históricos. Desde la caricaturización de las figuras políticas que realizaba la revista Caras y Caretas, hasta las historietas históricas que salen mensualmente en la revista Fierro; la realidad cotidiana e histórica otorga contenidos para la historieta que producen como efecto (buscado o no) la reflexión sobre el país. Esto no quiere decir que no haya también otra historieta, rica, riquísima, que toma material de la ficción y que nos transporta, cálidamente para los que nos dejamos llevar, hacia mundos paralelos.
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| "El cuervo que sabía" de Kráneo |
Pero aunque en la Argentina hay espacios como Llantodemudo que se preocupan por difundir las obras argentinas, todavía resulta bastante difícil vivir sólo de la producción nacional; las opciones que tienen los historietistas es realizar trabajos en el exterior, o laburar en los medios de comunicación, o simplemente vivir de otra cosa. A la historieta argentina le hace falta profesionalidad, no porque los autores carezcan de profesión, no porque no haya un campo amplio, amplísimo, que es el de la historieta nacional, sino y, por sobretodo, porque le hace falta reconocimiento.
Para más información:
-Kwaiching Kráneo: http://www.kwaichang.com.ar
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