martes, 25 de octubre de 2011

Llantodemudo tiene mucho para contar



Algo cambio en el ámbito actual de la historieta cordobesa, lo que antes era un paramo hoy es un mercado rico y prometedor, con dibujantes y guionistas que ya no temen mostrar sus trabajos. Pero nada de esto hubiera sido posible sin Diego Cortés, fundador “Llanto de Mudo”, editorial cordobesa que con 16 años ha demostrado que la independencia es posible.
Por Las Flores del Mal

¿Contanos acerca de Llanto de mudo, cual fue su origen?

Llanto de Mudo empezó hace dieciséis años, cuando empezamos la facu. Yo estudiaba Filosofía y me junte con dos amigos que estudiaban Plástica. A los tres nos gustaba la historieta y la poesía, y como no había donde publicar nada decidimos hacer fanzines nosotros mismos. Al principio eran con fotocopias comunes. De ahí, ha ido creciendo. 
De ese grupo original, núcleo de los primeros años, fue y vino un mucha gente. Al final durante un tiempo estuve yo solo y ahora estoy con Pablo, que somos dueños del local.


Con respecto a las movidas culturales, parecemos creer que todo sucede en la Capital, que allí están todas las posibilidades. Ustedes han generado un proyecto desde el Interior que ha demostrado todo lo contrario ¿Cuáles son y han sido las ventajas y desventajas de publicar en el Interior y, particularmente, en Córdoba?
Acá te cuesta muchísimo llegar a Buenos Aires. Ninguno de nosotros es empresario, por eso nos ha costado un poco más. Siempre ha sido como te digo: empezamos con fanzines, sacando libros. Recién después de diez años, yo hice tres colecciones: una de poesía, una de historieta y una de narrativa. Mejoramos las ediciones y como se ha ido generando algo de a poco. Justo hace un año y medio empezamos a vender a través de una distribuidora de historietas y eso empezó a darnos más ventas regulares, entonces pudimos apostar más y gastar más. Durante todo el tiempo que hemos ido haciendo cosas, hemos conocido a muchísima gente, especialmente en el ámbito de la poesía y de la historieta. Entonces esas relaciones de amistad me han dado la posibilidad de publicar cosas que están buenas. El tema es que en la historieta tenemos una distribuidora especializada en donde el vendedor es “re pilas” y vende los libros a full. En cambio en poesía y narrativa, no. Las librerías de Córdoba no te dan bola casi, solo hay tres librerías que sí: “El espejo”, “Rubén” y “La conjura” que son las mejores librerías de acá. Entonces lo que ha crecido mucho es la historieta. Lo de poesía todavía sigue siendo medio chico.

Cómo es el trabajo desde la independencia, al no tener ayuda de otro capital…
Nosotros nunca hemos tenido ayuda, ni estatal. Es más, una vez tuvimos una relación con la municipalidad, nos robaron los libros (risas). Así que siempre se ha basado en las ventas. Y más vale que uno aporta lo que puede. Te empezás a relacionar tanto, conoces los grupos que hay en todo el país y por ahí uno cambia cosas y vende cosas: tenemos unos amigos en Neuquén y en Misiones que nos venden, otros en Buenos Aires que mueven nuestras publicaciones en las ferias de libros independientes y todas esas cosas. Entonces son como grandes cooperativas moviéndose por todos lados. La única parte que está funcionando comercialmente es la historieta. Ahora “pegamos” una distribuidora y que nos ha ayudado mucho a mejorar la edición, al tener por lo menos una entrada de “guita” segura y empezamos a distribuir con “Líder” en Buenos Aires, quien nos va a comerciar en todos los Ateneos. Vamos a ver qué pasa. Son pruebas, cosas que uno va aprendiendo. Yo siempre he estado aprendiendo: desde que empecé a editar fotocopias, cómo hacer una revista, cómo hacer un libro, aprendí a manejar la compu, después aprendés a vender y cómo encontrar distribuidoras adonde moverte. Sos un amateur independiente y a la vez como que te vas profesionalizando.

Sabemos que trabajar como independiente te da ciertas libertades…
He hablado con tanta gente en estos años quienes te hablaban del mercado, te hablaban del libro como producto, qué podía ser lo que vendía. Nosotros hacemos los libros que nos gustan. Si nos va bien, bien y si no, bueno… y hasta ahora nos ha ido bastante bien. Mi decisión es que no me importa porque yo he visto un montón de gente que se funde, pero son cosas comerciales.

Más allá de que sos libre, de que elegís la temática y qué editar, etcétera ¿sentís alguna presión de algún tipo, o no te hacés cargo, como acabás de decir?
No, es sólo una cuestión de pagar la imprenta…

¿Nada modifica sus elecciones para publicar? ¿No hay como una ‘línea editorial’?
No, es amplia la línea editorial. Mis gustos son muy amplios en todo. Consumo mucha historieta, mucha poesía, mucha narrativa. Mis gustos son tan grandes que entran muchas cosas muy distintas en ellos. A mí me parece importante la diversidad porque si no, uno se vuelve un dictador estético, si decís “ah, esto es llantodemudo y esto no”.

¿Cuáles es el criterio o cuáles son los elementos que te hacen seleccionar una obra a la hora de editar?
Hay muchas cosas que las produzco yo: edito mis libros, edito los libros de amigos de acá de Córdoba y hay gente de Buenos Aires que no tienen adónde editar allá porque hacen historietas ‘de autor’, algo que no es comercial realmente. En poesía, son muchos amigos, gente que conozco por mail y tengo una relación y conozco la obra. Lo mismo si alguien me manda un mail y me gusta; lo más probable es que publiquemos algo. También hay límites económicos. Nosotros como editorial muchas veces pagamos las ediciones de los autores porque nos parece que se va a vender. A la vez, como esto es una cooperativa de autores, nos ayudamos mutuamente: compartimos los gastos y dividimos proporcionalmente. Si ponemos el cincuenta cada uno, nos quedamos el cincuenta cada uno.

La mayoría de sus publicaciones se inscriben dentro de los géneros de poesía y cómic (locales o nacionales) que parecen ser los más rechazados por las grandes editoriales, ¿Por qué esa elección?
Primero, una aclaración para estudiantes de Letras: yo he tenido muchas discusiones, he sido jurado muchas veces de historieta y siempre me ponían con la gente de Letras. La historieta no es un género de la literatura ni un género de la pintura. La historieta es una disciplina artística distinta porque usa texto, imágenes y una narración secuencial, que hace que no sea un cuento, ni siquiera que sean dibujos sueltos. Tiene un lenguaje propio. La parte más literaria es la parte que desaparece, el guión. Eso lo sé porque soy guionista y de todo mi laburo queda el 30 por ciento nomás, cuando uno lo lee.

Hablemos de “géneros comerciales”, entonces, por decirlo así.
Está como entrando al mercado más. En poesía, son todas de edición independiente, salvo grandes autores. La historieta ahora tiene mayor prestigio, por ejemplo  la editorial “Mondadori” ahora tiene una colección de historietas. Pero que tenga mayor prestigio parte de una movida internacional con la idea de la historieta como ‘novela gráfica’. Le dicen así a partir de “Maus”, obra de Art Spiegelman, y otro par de comics, que son historietas destinadas a un público adulto. En realidad es un disfraz de “mercadotecnia” para vender: te dicen que es una graphic novel, una novela gráfica, para el tipo que le da vergüenza la historieta y te dice “no, yo leo libros”, y los lee…pero en realidad no existe, en realidad es una historieta.

Vos nos decías que no trabajás o cuesta más trabajar con estas producciones de autor. ¿Te sentís cómodo con la categoría de género, o buscas ciertas transversalidades? Por ejemplo: ‘más texto’, ‘más guión’ o ‘menos imagen’
No, no. Una de las cosas que hacemos es respetar a los autores, a mí me parece que los libros son de los autores. Me irrita mucho el trabajo de editor como un tipo que le cambia la obra al autor, entonces nosotros la respetamos. Si yo elijo algo es porque la persona que lo está haciendo tiene algo importante para decir, algo que les es propio. Lo que hacemos (como editores) es cuidar la sintaxis, la ortografía y la edición porque nosotros como editorial consideramos que  el autor es el dueño de libro. Entonces si ustedes ven, si agarran los libros, son todos muy distintos: las tapas, todo. No tiene una estética común la editorial, salvo el simbolito. Dejamos que cada autor elija.

Y en esos distintos autores ¿hay algunos que, por ejemplo, problematizan esa noción de ‘género’, ‘historieta’, trabajando con otros elementos…?
Sí, hay muchos cruces, especialmente yo he hecho varias historietas que son poesías ilustradas directamente. Una de las cosas buenas que tiene la editorial es que si yo me voy a vender, por ejemplo, en la Feria del Libro de Santiago del Estero, donde me invitaron, voy y llevo otras cosas también, libros de poesía y narrativa. Entonces hago lo mismo cuando voy a un festival de historieta: llevo todo mezclado, porque todo el mundo sabe que editamos de todo. Entonces por ahí vendemos bastante. Se acerca gente que le gusta lo que hacemos de poesía y termina comprando algo de historieta. En mi cabeza siempre ha sido todo lo mismo. Para mí entre poesía, narrativa e historieta no hay nada que tenga más valor o menos valor.

Estuvimos en la charla que dieron en la Feria del Libro, donde hablaban un poco de la idea de un nuevo comic que se desprende un poco de la idea del ‘héroe clásico’ o de aventuras... ¿Podría decirse, entonces, que en ese aspecto se acerca un poco más a la literatura o a la narrativa?
Se acerca en cuanto a la libertad. Es como le pasó a la literatura, en realidad, al principio ¿qué era? Era folletín, literatura de aventuras. A medida que fue avanzando, fue abandonando eso por el medio de publicación. Se publicaba como si fuera una telenovela o una historieta semanal que salía por capítulos. La historieta también superó eso en los últimos cien años. Empezó saliendo como tira de prensa en los diarios y era de aventuras. Hay que tener en cuenta que la gente que busca entretenimiento, no busca literatura; ve la tele, va al cine. Y lo mismo le pasa a la historieta, la gente que busca divertirse no lee más historietas, lee otras cosas. La historieta de aventuras no debe desaparecer, pero hay cada vez menos y lo más interesante que se hace en historieta no es eso ahora; pero es una cosa de vencimiento que a la vez es la base de la popularidad. Pero pasa con todo, con la poesía también: en otro momento a Neruda lo leía todo el mundo, ahora…

En la charla de la Feria hablabas de una madurez en Llantodemudo que se nota en la calidad de sus trabajos y sus nuevos proyectos ¿Cuáles crees que son las claves para alcanzar ese crecimiento y lograr el reconocimiento de los autores?
El hecho de que las ediciones sean lindas, originales y ofrezcan una buena portada ha hecho que muchos autores reconocidos de Bs As hayan querido publicar con nosotros, tal es el caso de Gustavo Salas y Diego Parés. Las editoriales son muy crueles con los autores, los explotan por así decirlo. Nosotros tenemos otra visión, para nosotros ellos son socios. Les pagamos los derechos de autor como podemos, en algunos casos con ejemplares. Este año hemos crecido mucho, ya hemos publicado doce libros, que es una barbaridad. Estamos avanzando muy rápido y hay que aprovechar este momento, ya que no sabe si ese crecimiento será regular en la Argentina.

Se dice que estamos viviendo la era digital, e incluso el lema de la Feria era precisamente “el libro en la era digital”, Nosotras pensamos que hay una revalorización del libro objeto.  ¿Cuál es tu opinión respecto al tema? ¿Cuáles son las ventajas y dificultades que esto presenta para una editorial como la suya?
Argentina está atrasada tecnológicamente, no creo que haya gente que sepa como leer un libro digital, eso requiere una competencia en particular. Lo digital es otra experiencia, como así también lo es el libro. Lo que ofrece lo digital, lo positivo de eso es la posibilidad de diseñar un libro en casa, también es más fácil que por medio de eso la gente conozca cosas más raras, mas alternativas. Es como les vengo diciendo, “ha cambiado mucho la forma de hacer literatura”.



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